23 feb 2016

¡Las radios locales, carajo!

Dijo Fabián Ayala que Bielsa fue el único entrenador capaz de hacerle rendir al máximo nivel. El motivo era claro: 'El Loco' logró despertar al amateur que el central llevaba dentro. Daba igual el dinero, daba igual la fama; nada importaba excepto la pasión por oficio. En otras palabras: para Ayala nunca hubo nada más poderoso que el amor por lo que hacía.

Yo no conozco las altas esferas del fútbol, pero vivo el día a día de la radio local. Y puedo decirle, señor Ayala, que tiene usted toda la razón. Que no hay nada como querer lo que te ocupa. Porque la actitud ningunea a la aptitud. Cómo si no pudo exhibirse aquel Getafe en el Allianz.

Y es que la historia de nuestra casa, Radio Despí, como la de la mayoría de radios locales, está construida sobre el esfuerzo. En los micrófonos municipales rara vez se oyó la palabra "dinero". Pero nunca hizo falta. Porque la ilusión por las ondas traspasa cualquier barrera.

Las radios locales luchan para mantener programaciones dignas. Y lo consiguen. Allá donde se necesitan, aparecen directores y colaboradores que sacan horas de donde no las hay, que renuncian a muchas otras cosas de sus vidas para mantener viva una voz en su frecuencia.

En las radios municipales todas las manos suman. En ese entorno familiar convergen programas y personas para todos los gustos. Hay viejos con el ímpetu de jóvenes y jóvenes con la experiencia de viejos. Música, cine, deportes, videojuegos: todos los aspectos de la vida retratados desde un punto de vista genuino.


Por todo eso, desde aquí, me gustaría reivindicar el papel de las radios municipales. Porque detrás de cada uno de estos diales consistoriales se esconde una suma desmedida de ilusiones. Porque la radio municipal la vertebran amateurs. Parafraseando la reivindicación más famosa de Bielsa: ¡Las radios locales, carajo!

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